¡HACER KHATARSIS!

Y así como nos suceden tragedias mundiales a todo nivel, insolentemente desafiamos a esos “dioses” que toman formas extrañas y atrevidas, así esa insolencia nos sirve para sanar. Un proverbio irlandés dice que “Una buena risa y un buen sueño son la cura para todos los males” Y por eso la comedia nos ha marcado a lo largo de los siglos, quizá con eso que tiene de prohibido y de irreverente porque nos desprende de los dioses y nos amarra a nuestra humanidad más pura, mas impura y más cruda. Nos refleja, nos hace reírnos de nosotros mismos en las desgracias del otro.

También la Tragedia nos hace llorar por nosotros mismos al reconocernos en las desgracias del otro.

Parece que la desgracia es la misma raíz tanto para llorar como para reír.

Y sí, algunos dicen que todo es cuestión de actitud.

Habrá que pensar que esto no es un manifiesto postmoderno impuesto por una conciencia light sino que hunde sus raíces mucho más profundamente.

Eso es a lo que en el teatro( y a veces banalmente) llamamos CATARSIS.

CATARSIS tiene siete representaciones: LIMPIAR( la tierra de ramas y tierra), AVENTAR( como cuando se separa el trigo de la paja),LIMPIAR al momento de lavar los alimentos antes de cocinarlos, PODAR cuando se habla de la palabra en relación a los árboles, Filodemo y Epicuro usan la palabra para expresar la CLARIDAD que sobreviene luego de una explicación y PURIFICACIÓN( según Crisipo) por medio del fuego.

Cuando vamos al teatro, hacemos CATARSIS. Sí, esa palabra que solemos usar cuando queremos expresar que “nos descargamos” por una bronca, por un mal día de trabajo, por una circunstancia social o política…sepan que la catarsis es mucho más profunda tanto cuando una historia nos hace reír como cuando nos hace llorar a gritos.¿ No estamos más aliviados luego de ello?

La Risa es incontenible( y ni hablar si llega en el momento menos indicado socialmente)

El Llanto es incontenible( y también suele poner incómodo a más de uno)

Pero son aquellas cosas con las cuales nuestro cuerpo y no sólo nuestra mente se libera, se limpia y se ordena.

Y esas reacciones maravillosas( por ser liberadoras) son necesarias y complementarias para que la vida vapuleada por lo incomprensible de nuestra naturaleza y por la dificultad de la vida en sociedad…

Ahora bien, como se cuentan esas historias tanto para reír como para llorar? Una “receta” heredada de la poética de Aristóteles( y que se sigue usando mucho en el cine y en algunas dramaturgias aunque aggiornada, claro) establece tres unidades que hay que respetar: tiempo, acción y lugar. Que todo debe ocurrir en un mismo tiempo real( es decir, que la situación no debe exceder en tiempo a aquel que viven los espectadores) , que la acción debe ser única y ninguna subtrama debe empañarla( si existen tienen que estar relacionadas con aquellas) y que todo ocurra en el mismo lugar. Claro que con el desarrollo posterior del teatro( como en el revelador teatro de Shakespeare y sus contemporáneos) el mundo fue cambiando y también se alteraron un poco éstas unidades.

Ahora bien, otra vez en el cine, alguien tan genial como Woody Allen se atrevió no sólo a jugar con esas unidades sino que nos propuso dos maravillas que les recomiendo vivamente: PODEROSA AFRODITA y MELINDA&MELINDA, películas que retoman, la primera, una parodia exquisita a las formas del teatro griego. La segunda, a una confrontación en espejo de ambos géneros demostrándonos que todo es una cuestión de perspectiva.


En MELINDA & MELINDA, Woody Allen pone a los dos géneros cara a cara bajo las figuras de dos dramaturgos contemporáneos. En la bohemia de un delicioso y clásico restaurante neoyorkino, estos dos escritores se reúnen a cenar una noche lluviosa y mientras beben vino tinto uno de ellos, escritor de dramas y tragedias, cuenta sobre la historia de una mujer que cae sorpresivamente a casa de unos amigos mientras cenan. Ésta mujer, Melinda, llega demacrada y con signos de haber sufrido mil tormentas tras haber pasado por un viaje agobiante. Sabemos poco sobre ella: que se casó, que se ha divorciado en circunstancias poco claras y que sus hijos no están con ella. Hay un crimen dando vueltas por ahí de cuyos detalles escabrosos nos iremos enterando de a poco. La cosa se pone sombría hasta para el mismo dramaturgo cuando su colega desde el otro lado de la mesa le dice “¡Ese es el argumento para una comedia brillante!”

Los demás comensales se interesan mucho en el duelo que se instala de inmediato y entonces ambos autores comienzan a contar su historia desde su punto de vista. Mientras en una Melinda es una heroína rebelada contra las leyes de la moral y la ética, una asesina pasional y una madre abandónica( algo así como el revés de MEDEA) en la otra es una joven desorientada, que intenta suicidarse y todo le sale mal y que arruina una cena elegante en donde otra joven ambiciosa procura conseguir fondos de un afamado productor para rodar su documental. El anfitrión se enamora inmediatamente de Melinda cómica mientras la Melinda trágica se enamora de un pianista que, más tarde, le demostrará que su destino está marcado y listo para repetirse por desagradable que este sea. En tanto, la Melinda cómica no hará más que meterse en problemas, al igual que sus partenaires que pasarán por situaciones tan poco usuales para…volverlas cómicas.

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